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Devolución del taller: La perspectiva comunitaria en mi intervención profesional

El pasado 18 de marzo en la sede del Centro de Atención a las Adicciones de Villaverde se realizó un taller formativo en el marco de la programación trimestral de la Escuela Comunitaria de Villaverde, “La perspectiva comunitaria en mi intervención profesional”. La demanda formativa partía del equipo del CAD que, tras un taller de devolución del diagnóstico comunitario realizado por el Equipo Comunitario en octubre de 2023, se preguntaba cómo podrían desarrollar un trabajo con un enfoque más comunitario desde sus posibilidades. 

Así que se preparó un taller de 2 horas de duración en las que se tratara de abrir un espacio de reflexión sobre la propia práctica profesional, con respecto a las dificultades para el abordaje de las problemáticas desde una perspectiva comunitaria. 

Las expectativas giraban en torno a que lo comunitario siempre se deja para lo último, de lado, de manera voluntarista, o sólo para algunas profesionales. Se preguntaban si podrían o no sumarse a iniciativas comunitarias, dada la falta de tiempo y recursos. También sobre el desconocimiento del trabajo comunitario y sobre las posibilidades de acercar, o traer “desde fuera” lo comunitario. 

Se comenzó haciendo una definición colectiva de lo que sugiere “lo comunitario”, acordando que una intervención comunitaria es aquel…:

Posteriormente se reflexionó acerca de tres dimensiones para tener en cuenta la ubicación posible de una intervención con orientación comunitaria. Esas tres dimensiones serían, por un lado, la perspectiva, es decir, si mi mirada de las problemáticas es o no comunitaria. Si se considera que la determinación de los problemas son individuales, o si por el contrario, las personas manifiestan dolores particulares que reflejan una problemática social, que es definida de un modo u otro por el poder. Bien el poder instituido o bien el poder de la población, capacitada para poder definir su problema de manera colectiva. 

Por otro lado el encuadre remitiría al nivel en el que se desarrolla la intervención, y en qué medida se atiende a, y se consideran, los vínculos de la persona particular sujeto de la intervención. Cada uno de los niveles definiría las reglas de la intervención particular, con especificidades propias. El individual, el familiar, el grupal, el colectivo, y el indeterminado. 

Por último, el ámbito de la intervención, que puede ser intramuros y extramuros. Es decir, dentro o fuera del local. 

Perspectivacomunitaria-no comunitariaEs la mirada que tengo hacia las problemáticas. El dolor y el problema, quién los define
EncuadreIndividual-familiar, grupal, colectivo, indeterminadoDefine las reglas de la intervención
ÁmbitoExtramuros, intramurosDefine el Lugar donde sucede
Esquema tridimensional para ubicar la intervención profesional

Esta ubicación tridimensional permitió reflexionar sobre la propia práctica, poniendo ejemplos de experiencias profesionales vividas: el curso de agentes de salud, las salidas culturales y al polideportivo, el acompañamiento a la mesa de salud y género de San Cristóbal, las visitas a centros de salud y educativos, la entrevista en la radio comunitaria. La dinámico permitió la resignificación de algunas de ellas, la valoración de en qué medida podrían haber sido desplazadas hacia una posición más comunitaria, y se trabajó en la desmitificación de que lo comunitario tiene que ver solamente con realizar acciones en el exterior, con grandes grupos poblacionales, con costosas coordinaciones con otros recursos e instituciones, etc.

Algunas conclusiones a este respecto podrían ser que las modificaciones necesarias a realizar y a revisar en la intervención que mejore la perspectiva comunitaria debería suponer un cambio de mirada hacia los problemas, que consideren su origen y determinación social, por lo tanto el campo de su resolución debiera ser necesariamente el comunitario. Debiera suponer también un cambio de lugar profesional, cediendo cada vez mayor poder, recogiendo y potenciando las capacidades de las personas de la comunidad y, también, un cambio de protagonistas de la acción, compartiendo y cediendo protagonismo en la resolución de los problemas a la propia comunidad. 

En ese sentido, de la combinación de las posibilidades de ubicación de la intervención en el esquema tridimensional planteado, surgen multitud de combinaciones posibles. Por ello, el trabajo comunitario puede ser ejercido en encuadres individuales, y ámbitos intramurales. Pero se debe alertar de que, para cumplir objetivos de incrementar la perspectiva comunitaria, no suele ser suficiente. Hace falta salir a la comunidad, conocerla, trabajar y coordinarse con otras personas, escuchando activamente a la población, fomentando su protagonismo, orientando la intervención profesional  a aumentar el control colectivo sobre la salud, el bienestar y las condiciones de vida de las personas que habitan la comunidad. 

Por ello se consideraba que NO ES LO MISMO: (de manera que pueda servir como orientación de que siempre hay cosas que podemos hacer para mejorar y cambiar nuestra práctica)

Reconociendo todas las limitaciones y barreras, institucionales, de conocimiento, resistencias, relaciones de dependencia generadas con personas usuarias, etc. 

¿Qué podría ser cambiado?

La última reflexión trató de registrar brevemente algunas cuestiones que podrían ser cambiadas con respecto a 4 cuestiones. 

La primera, cómo cambiar algunas cosas sobre cómo escuchar más activamente a la población otorgando y favoreciendo el protagonismo de las personas afectadas por la problemática: 

La segunda cuestión hacía referencia a qué podría cambiarse sobre cómo aumentar el control efectivo sobre la salud por parte de las personas usuarias: 

Para mejorar la cuestión de cómo trabajar con otras:

Y por último, la cuestión de cómo mejorar el salir a la comunidad: 

Valoraciones:

La valoración de las personas participantes del taller fue muy interesante y se transmitió mucho entusiasmo. Se reconoció haber tomado mayor conciencia sobre la necesidad y la importancia del trabajo con orientación comunitaria así como la sorpresa y la satisfacción de que buena parte de las intervenciones que se estaban realizando desde el recurso ya tenían una determinada orientación comunitaria, y que incluso la cita individual con un paciente puede tener dicha orientación. Reconocieron que estas reflexiones suponen tener que tomar decisiones y cambiar cosas. También se identificaron algunas resistencias y se elaboraron algunas demandas a la dirección del centro para poder dar lugar a continuar reflexionando y cambiando algunas prácticas instituidas.

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